Aprender a Pensar

Bitácora de clase

Me acuerdo de … mi primer viaje a la Sierra de Cazorla

Han pasado veinticinco años desde aquel primer viaje a los Llanos de Arance, cuando todavía no existía el camping como tal. Con ellos realicé mis primeras excursiones al Aguamulas, al Borosa, a lugares que no recuerdo el nombre pero si que a veces nos tenían ayudar que pasar de uno en uno porque si resbalábamos no lo contábamos. Excursiones en las que nos hacían partícipes de su amor por la sierra y que a nosotros nos fascinaban. Bueno a unos mas que a otros, todavía recuerdo a algún compañero; ¡D. Antonio que no puedo mas!
Ellos,incansables y con total entrega, montaban las tiendas y nos distribuían en ellas, después iban a Coto Ríos a comprar la bombona para el camping gas en el SEAT 131 verde de D.Antonio.
Ratico que los demás aprovechábamos para tirarnos de lo alto del puente al río, cosa que nos tenían prohibida logícamente. Cuando el motor de gasoil del coche retumbaba en toda la sierra, algún compañero avisaba; ¡¡¡que vienen!!!,señal que a veces escuchabamos tarde,entoces mientras el vehículo cruzaba el puente, recuerdo a D. Domingo por la ventanilla diciendo: ¡menganico, fulanico y perico esta noche sin cenar!, jaja.
En ese viaje probé por primera vez la leche sola, sin azúcar ni cola cao, ni ná. Y es que D. Domingo tocaba diana y nos ponía a correr dirección los Bonales y como nos rezagaramos decía ; ¡el que se pare no desayuna!. Claro, luego venían las visitas furtivas a la tienda de campaña que hacía las veces de despensa. De esto seguro que te estás enterando ahora Domingo.
En los atardeceres y en algunas noches cerradas, cogían linternas y nos guiaban en silencio a ver los ciervos. Visiones que nos impresionaban por la cercania y el tamaño de los mismos. Eso cuando los ciervos o los jabalís no venían a visitarnos a nosotros con el consiguiente semiderribo de alguna tienda de esas azules de forma triangular y el alboroto que seguia pensando que habían sido mi hermano y sus secuaces metiéndose con nosotras. Todavía recuerdo las risas de mis compañeras de tienda y la voz de alguno de los profesores; ¡Paco castigao!, pero mi hermano lo recuerda mejor que yo, con detalles que me asombran cuando juntos recordamos aquellas anécdotas que tanto nos hacen reir.
D. Domingo, como buen profesor de Ciencias naturales, nos hacía tumbarnos en círculo para mirar las estrellas, sucumbir a la relajación mirando el cielo… momento que aprovechaba para echarnos una jarra de agua a todos por encima, ¡anda que no éramos pardillos!. También recuerdo el sonido de la guitarra y la letra de una canción “Si te dijera amor mío, que temo a la madrugada….” Al Alba de Luís Eduardo Aute.



escrito el 20 de abril de 2011 por en Recuerdos


Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar